¿Cómo influye la infancia en nuestra vida adulta?

La infancia es la etapa en la que desarrollamos cada una de nuestras capacidades, tanto las físicas como las emocionales.

“Se trata de un periodo de tiempo muy especial en el que nos relacionamos por primera vez con la gente y experimentamos un amplio abanico de cosas. Desarrollando habilidades tan importantes en una vida adulta como la socialización, la empatía, la capacidad de disfrutar, la resolución de conflictos, la disciplina y las reglas así como la concentración entre muchas otras”, comenta Gabriela Fuentes, psicóloga.

En el caso de que alguna de estas habilidades no se desenvuelva correctamente es cuando se pueden transformar en problemas en la vida adulta.

“Por ejemplo, cuando un pequeño vive una situación dolorosa no lo puede gestionar de la misma manera que lo haría un adulto, lo que puede llegar a ocasionar dificultades en su vida adulta”, apunta.

En este sentido, las personas que viven una infancia complicada suelen tener inmadurez emocional, actuando como niños en cuerpos de adultos.

“Es común que estas personas sufran inestabilidad en las relaciones sociales, dificultades para crear vínculos reales con los demás, imposibilidad para la resolución de conflictos de forma madura, baja autoestima, estrés, manejo del tiempo ineficiente, relaciones de pareja dolorosas, miedo al abandono, inestabilidad laboral, administración inapropiada del dinero, etc…”, comenta.

Aunque obviamente estos son los casos más graves, todos los psicólogos se muestran de acuerdo al afirmar que de una manera o de otra nuestra infancia influye directamente en el adulto en el que nos hemos convertido.

“No se trata de que una buena infancia produzca siempre adultos exitosos, más bien de que lo que vivimos se proyecta en nuestro futuro. Hay personas que vivieron una infancia excepcional pero que fueron demasiado malcriadas, provocando que sean adultos frustrados. En cambio, hay personas que tuvieron que enfrentarse a situaciones complicadas en su niñez y son adultos que saben resolver problemas con rapidez y que valoran más las cosas. No hay una regla exacta en este sentido. Lo que sí está claro es que lo que vivimos trae consecuencias, de ahí que a los psicólogos nos guste tanto preguntar sobre detalles de la infancia para encontrar los motivos de algunas conductas”, expone.

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