Casas seguras

Con la llegada de un niño a nuestra vida todo se debe cambiar de sitio. Tenemos que pensar que la vida tal como la conocemos no volverá a ser igual porque todo debe girar en torno a su seguridad. Los bebés, como dependen completamente de sus padres, están muy tranquilitos en sus cunas. Pero cuando empiezan a gatear y a arrastrarse por toda la casa, ahí comienza el peligro.

Las mesas y sillas con esquinas puntiagudas, las entradas de electricidad, los adornos, y todo lo que se aparezca en sus caminos puede ser peligroso para sus vidas. Por eso no solo se deben vigilar constantemente, sino que la casa se debe convertir en un sitio seguro para el bebé.

Esto debe hacerse con calma desde mucho antes que el bebé pueda gatear. De esta forma se podrá analizar detalladamente la casa y cambiar de sitio o eliminar cada objeto que pueda atentar contra nuestro bebé.

Las casas seguras son una garantía de lo que podemos hacer también por nuestra propia tranquilidad. Cuando el bebé crezca, podemos relajarnos un poco, pero el peligro no pasa así como así. Siempre debemos estar alertas porque su seguridad está en nuestras manos.

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